.:post mortem…zygomatic:.

Posted in Uncategorized on November 11, 2009 by mcrfics

HACE TIEMPO QUE NO ACTUALIZABA. LA VERDAD ES QUE MUCHAS COSAS PASARON ESTE AÑO, HASTA PENSE EN NO ESCRIBIR MAS, SI LES CONTASE TODO LO QUE ME PASO! PERO APRENDI A SEGUIR ADELANTE, Y A PESAR DE SER PESIMISTA, APRENDI A MIRAR ALGUNAS COSAS BUENAS y ME HACE BIEN ESCRIBIR. PERDON POR EL ATRASO, NO SE VOLVERA A REPETIR, Y COMENTEN PORQUE YA NO SE SI VALE LA PENA SEGUIR ESCRIBIENDO, NI SIQUIERA SE SI ES BUENO EL FIC!

“No te preocupes por mí. Tengo asumido que posiblemente nunca vuelva a ver el sol.”

“No digas así.”

“Es la verdad. Y ya no me incomoda. Por eso te digo, no vale la pena que te enfermes por mí. De alguna u otra forma me voy a morir pronto.”

“NO!”

Verlo a Frank tan aturdido y desesperado a la vez me hizo poner la piel de gallina. Qué le pasa?

“No qué?”

“No te vas a morir Alyson. D…Deja de decir estupideces.”

Miró hacia otro lado. Con su mirada perdida.

Me levanté de mi cama y sin razonar lo que estaba haciendo, me acerqué a él. Sentí como me seguía con sus ojos. Me acosté a su lado y lo abracé con todo mi cuerpo.

“Qué hacés?”

“Emmm…ten…tenés frío y no quiero que te enfermes. Estaba tratando de darte calor. Perdón.” Me levanté rápidamente tratando de enmendar mi estúpido error pero sentí su mano chocar con la mía.

“No. Está bien. Quedate.”

Querido Diario:
Anoche Frank y yo dormimos juntos. Abrazados. En la misma cama. Y yo soy una ilusa por hacerme tanta ilusión cuando sé que nada de esto es verdad y nada de lo que me imagino va a pasar.
Xoxo.
Al

Abrí los ojos por los gritos. Gritos que escuchaba y que venían de afuera. En ese mismo instante pude ver que Frank no estaba abrazándome, la cómoda posición en la que nos habíamos quedado dormidos se había esfumado, llevándoselo también a Frank.
Y no me llevó mucho tiempo darme cuenta que quienes gritaban eran Gerard y Frank.

Saqué mi diario debajo de la almohada, y ya con hábito empecé a escribir.

Querido Diario:
Frank y Gerard están peleando. Nos habrá visto dormir juntos? Espero que no. No quiero que me quiten lo último que me queda.
Xoxo.
Alyson.

“Por qué peleaban? Frank, nunca me vas a decir nada?”

“No puedo.”

“Mirame. No estoy en posición de discutir porqué me tienen acá. Sólo quiero saberlo. Ya no llevo la cuenta de cuántos días perdí estando acá por ningún buen motivo aparente/

“Puede que el motivo no sea bueno.”

“No puedo saberlo si nadie me lo dice. Frank necesito saber. Nunca pedí nada, y ya me di por vencida. Mira lo que soy. Un trapo. Ya no tengo vida, estar acá no es vida, esto no es vida.”

“Y por que seguís entonces?”

“Por qué sigo?”

“Sí. Qué hace que quieras seguir acá en vez de agarrar la pluma y clavártela en la muñeca?”

La pregunta de Frank tenía mucho sentido. Qué hago acá? Como si algo de lo que sueño fuera posible. Tengo que no volver a despertar.

Una lágrima cruzó mi mejilla y traté de esconderme. Traté de que Frank no vea a través de mí.

“Perdón, no debería haber dicho eso. No quise/

“No, tenés razón. Quizá debería usar la pluma de una vez por todas, pero tengo poca valentía supongo.”

“O quizá si tengas algo que perder.”

“Quiero dormir.”


Querido Diario:
Frank tiene razón en cuestionarme qué hago escribiendo si dije que quería dormir. Y tiene razón en que sí tengo algo que perder. Tengo su sonrisa para perder, su mirada, sus ganas de hacer las cosas bien, de respetarme, de querer que no tenga este destino. Cuando no me ve no lo puedo detener, y si no pienso en él, lo quiero no olvidar. Podría extrañar sentir sus ojos una y otra vez, quizá para imaginar conmigo, o quizá para odiarme por meterlo acá. Sabe abrazarme y hacerme sentir afuera de la realidad. Puede que no haya más amanecer, y puede que nunca salga, quizá no importe salir si implica dejarlo acá, con ellos. Puede que el cuento no comience bien pero el final lo quiero encontrar.
No olvidar. Porque te quiero no dejar Frank.
Escucho voces. Voy a ver.
Alyson.

Evidentemente estaba más centrada en la escritura de lo que creía. Sí, se había vuelto algo importante. Y tan importante que no vi salir a Frank de nuestra habitación hasta que escuché gritos afuera y centré la vista en la puerta. Ahí, recién en ese momento me di cuenta que Frank había estado afuera mientras escribía.
Conocía de memoria esas voces. Frank y Gerard como siempre. Raramente se los escuchaba a los otros. Raramente estaban los otros tres en la casa. Por qué discutían esta vez? Como no pude descifrar una sola palabra de lo que decían a pesar de que estuvieran gritando, comencé a fijarme en otras cosas.
Mis moretones ya se habían esfumado, algunas cicatrices faltaban cerrar pero la mayoría ya estaban marcadas en mi piel. Alguna que otra infección, pero con más baños y desinfecciones con jabón, ninguna tendría que presentar amenaza teóricamente. Mi cuerpo ya había rechazado de una vez las espinillas de madera y mi piel estaba decididamente más homogénea, más blanca, más pareja.

.:post mortem…fibula & phalanges:.

Posted in Uncategorized with tags , on August 20, 2009 by mcrfics

.:FIBULA:.

“Por qué me necesitan?”

“Si hubiera querido que lo sepas te lo hubiera dicho la primera vez que te ví, pero no fue el momento indicado. Ya ves, estando a punto de tener sex/

“Podemos no recordar el momento?”

“Está bien, está bien. Pero cuando yo crea que lo debas saber, ahí estarás para escucharme.”

“Si no me mato antes.”

“No tenés las agallas.”

“Querés probar?”

“No, mejor no. Por eso Frank está y va a estar siempre con vos como ya lo ha estado haciendo.”

“No necesito que nadie cuide de mí, puedo hacerlo sola.”

“No era que te ibas a matar estando sola?”

“No te pienso dar el gusto de que te saques el problema de encima.”

“Ya no sos un problema, encontramos la forma de hacerte útil y no matarte.”

“Y yo voy a encontrar la forma de matarme para no serles útil, me puedo ir? Tengo sueño.”

“Sí, mejor andate, antes de que cambie de opinión y decida matarte.”

“Fue un gusto eh!”

“No me desafíes.”

Sus últimas palabras me causaron escalofríos, pero aún en las peores situaciones, encontraba energía para ser sarcástica. Y algunas veces como se puede fácilmente notar, no era de mucha ayuda.

Pasaron días sin que yo saliese de la habitación. Pasaron días sin que Frank saliese de la habitación. Las cosas no mejoraban demasiado y Frank no me sacaba los ojos de encima. Al parecer, seguía las indicaciones de Gerard al pie de la letra. Sólo que él tenía algo de compasión por mí. A veces no comía sólo para que yo le sintiera el gusto a otra cosa que no fuese la comida barata que compraba Gerard cuando se acordaba que tenía que comer. Me pedía las cosas bien, Frank había empezado a portarse distinto, quizá porque él sí sabe lo que el futuro me depara, lo mejor que podía hacer sabiéndolo es tenerme un poco de pena y la verdad lo hacía bastante bien.

“Querés?”

“No gracias, no tengo hambre hoy.”

Siempre le seguían a nuestras pequeñas conversaciones vastos minutos de silencio.

“Estás mas pensativa de lo normal hoy.”

“Emmm…sí, puede ser.”

“En qué pensas?”

“Qué?”

“Te pregunte en qué estás pensando?”

“Ah. No sé, en muchas cosas…”

“Cosas cómo?”

“Como si alguna vez voy a salir de acá…por qué me/”

“Ay no, otra vez no!”

“Vos me preguntaste. Además no te estoy pidiendo las respuestas, sólo te comento en qué estuve pensando últimamente.”

“Está bien.”

Otra vez los minutos de silencio. Cada vez más interminables. Como la lluvia en este lugar.

“Eh, no sé si..nah, deja/”

“Qué?”

“Es que….uno de los primeros días que estuviste acá, salí de compras y pensé que quizá…”

“Quizá?”

“Te compré esto.”

.:PHALANGES:.

Sacó debajo de su almohada un libro al parecer.

“Pensé que si ibas a estar tan sola, quizá te gustaría escribir, y bueno, te compré un diario. Sé que suena estúpido pe/”

“Me encanta. Gracias.”

“De nada.”

Saqué la hermosa pluma dorada y sin siquiera atinar a dudar comencé a escribir. Supongo que Frank tenía razón. Él sabía que necesitaba descargar todos mis sentimientos en algún lugar. El hecho de estar encerrada me estaba comiendo la cabeza, y ella a su vez hacia que me coma las uñas. Dolía pensar que podría no llegar a salir de allí, y aunque el lugar no era tan espantoso, mi mente no podía evitar sentirse encerrada entre cuatro paredes. Escribir me iba a hacer bien. Escribir me TENÍA que hacer bien. Era mi última esperanza.

Querido Diario:
Perdón por empezar de esta forma. Sé que parece infantil pero realmente el estar encerrado y preso de la libertad hace que todo cambie. Ya dejé de contar que día es, que numero y de que mes. Puede que haya pasado una semana como diez días o siete meses. No sé. Por eso no se si decirte querido es algo informal y hasta un poco descortés para ser mi primera escritura. Sepa disculparme pero los nervios me matan las neuronas. La vida apesta, es una mierda, y para colmo después morimos. Extraña paradoja la de no saber si vivir o morir. Eso es lo que siento, no sé si quiero seguir viviendo o morir de una vez. Quizá me maten, quizá no. No tengo las agallas de matarme con lo primero que encuentre, o clavarme esta pluma en el cuello. Prefiero seguir escribiendo, hasta que me canse, hasta que saque las agallas de algún lado.
Frank me trata bastante bien, cada día mejor. Vos fuiste planeado y comprado por él. Sí, es lindo. Pero está del lado de los malos. Es uno de ellos. No lo culpo, andá a saber que andan tramando por ahí. Como dije, pasaron días, o meses o no sé cuanto, y sigo sin tener una sola pista, por más mínima que sea, de lo que está pasando, de porqué interferí en sus planes, y sobre todo de por qué me necesitan a mí. Pero ya perdí el interés, no veo esperanza en que alguno de los cinco hombres me cuente algún día que es lo que está pasando.
Gerard sigue teniendo el mismo feo aliento de siempre. Debo admitir sin embargo que su pelo es lindo. Y a los otros no les di mucha importancia. Hacen mucho ruido con pocas nueces. No dicen nada, no opinan. Gerard es el jefe del grupo, el líder. Y frank su mano derecha. Aunque no lo trate bien porque lo tiene casi siempre encerrado conmigo “cuidándome” y “vigilando” que no me escape. Adonde me voy a ir? La última vez quisieron matarme. No tengo planes de ir a ningún lado esta vez. Pero sí de escribir, quiza algún día se publique un libro de mis vivencias. O no.
Empiezo a tener sueño.
Xoxo.
Alyson.

Querido diario:

Hoy Gerard discutió con alguien bastante fuerte. Por lo que sé no es Frank, lo tengo al lado mío, aburrido como siempre. Hablamos bastante. Y sin embargo creo que no me tiene confianza. Y yo tampoco. Es sospechoso. Como si me escondiera algo.  Y me mira con ojos raros. Como si sintiese pena por mí.
Frank me dice que me toca bañarme. Después vuelvo.
Xoxo.
Alyson.

Diario:
Segunda vez que escribo en el día. Evidentemente Gerard me sigue odiando. Quería que me bañe con agua fría como siempre. Pero algo sí sé. Es invierno, y me puedo morir si duermo con el pelo mojado. No sé dónde estamos pero Frank me dijo que nieva. Cuestión que Gerard me hizo entrar al baño como siempre con Frank atrás para vigilarme. Desconozco como hace el “líder”  para saber cuando se usa el agua fría y cuando la caliente, pero lo sabe. Frank me dijo que abra el agua caliente, pero lo miré dudosamente, no quería hacer enojar a Gerard. Frank insistió y la abrí. Al minuto escuché gritar a Gerard, pero Frank le respondió que se iba a bañar él primero, que no lo joda, que tenía derecho a bañarse sin controles. Pero me quiso hacer entrar a mí en la ducha. Le dije que no, que Gerard me iba a matar. Me alzó y me metió abajo del agua caliente. Hace tiempo que no me sentía tan…bien. Me hizo acordar a mis días libres en el departamento, cuando tomaba largas duchas. Frank se bañó luego, con agua fría. Me hizo sentar en el lavamanos. Y no puedo describir lo que sentí al verlo salir de la ducha envuelto en una toalla. Esto no me puede estar pasando a mí. Igual no es importante, seguro que es porque tengo necesidad de estar con alguien. Frank se baño con agua helada en invierno por mí. Y creo que no se siente muy bien. Mejor me fijo como está.
Xoxo
Aly.

“Frank, te sentís bien?”

“S..sí.”

“Te ves pálido, y estás temblando.”

“No…no es nada, estoy bien.”

“No tendrías que haberte bañado con agua helada.”

“Pero lo hice.”

Sus dientes chocaban entre ellos.

“Por qué?”

“Porque no te mereces lo que te está haciendo Gerard. Te tortura sin razón. Intenté razonar con él varias veces y no quiere decirme nada. Y no voy a dejar que te haga daño.”

post.portem.

Posted in Uncategorized on August 14, 2009 by mcrfics

.:THE SKULL:.

Agarré el escalpelo con la mano derecha. Me dirigí hacia el primer cuerpo. Necesitaba terminar con las autopsias esta noche. Llovía, aunque no había motivos para asustarse. Estudié para terminar sola en las noches, en la morgue, haciendo autopsias de cuerpos muertos hace como mucho cinco horas. Era mi trabajo. Un trabajo solitario, nadie me entendí pero a mí me gustaba. Era joven y siempre me había apasionado con la carrera, por suerte no me había defraudado. Había conseguido terminar la secundaria a los 14 años de edad. Poco común pero real. Por lo que también terminé antes medicina y especialización. Tenía sólo veinte años. Y quince de esos veinte me los había gastado estudiando.

Posé el escalpelo sobre el cuerpo. Estaba por cortar la piel del desafortunado cuando oí un fuerte golpe. Me sobresalté, me dirigí hacia la ventana y la cerré. Era lógico que una noche de lluvia hiciera que las ventanas chocasen, con el fin de asustar a una pobre médica forense.

Volví hacia el cuerpo. Me acerqué, y dispuse el escalpelo en el lugar donde estaba antes. Apreté hasta ver brotar la sangre. Voltée la cabeza para ver como aumentaba el sonido de la lluvia cuando de repente sentí que una mano me agarraba fuerte el brazo. Me asusté y dejé caer el escalpelo. Tomé el pulso de la persona para confirmar que ésta estaba muerta, y de hecho lo estaba. Empecé a reírme sola, sabiendo que el 40% de las personas fallecidas experimentan movimientos reflejos, es decir, descontracturación y relajación de los músculos, sobre todo aquellas personas que mueren ahogadas o quemadas, ya que mueren tensionadas y con sus músculos contraídos por el dolor.

“Ya es suficiente por hoy con este cuerpo, me asustaste todo lo que pudiste. Mejor te devuelvo a la heladera, total hace como una semana que estás dando vueltas por acá, un rato más no te va a hacer mal.”

Abrí el refrigerador, sentí un aire húmedo y frío y rápidamente devolví el cuerpo a la cámara refrigerante.

“Mejor sigo con otro.”

“A ver, mostrame tu pie, sos nuevo, no? Recién hoy te trajeron.”

“Sexo: Masculino. Causa de muerte: Suicidio inducido. Nombre: Iero, Frank Anthony.”

“MMh, lindo nombre.”

Le saqué la sábana para empezar a examinarlo.

No pude evitar sonreír ante lo que estaba viendo. Su cuerpo era perfecto. La gran mayoría del mismo estaba recubierto por tatuajes. Su cuerpo estaba trabajado, parecía esculpido.

“Lástima que estés muerto, sino hubiera aceptado que me invitases a salir.” “Hubiera aceptado tantas cosas viniendo de vos.”

“Voy a buscar tu expediente y vuelvo, no me extrañes.”

Me acerqué al archivo, abrí el cajón y empecé a buscar su expediente. Me fue extrañamente difícil encontrar el archivo, de hecho no lo hice.

“Iero, Iero, Iero, dónde estás?”

De pronto sentí que mi brazo izquierdo era agarrado violentamente. Me sentí empujada hasta quedar apoyada en el archivador.

“Acá estoy.”

Qué pasa? No entiendo nada. Tranquila. Tranquila.

“ Es relativamente lógico que no encuentres mi expediente dado que no estoy muerto.”

“I..I…Iero?”

“Que comés que adivinás?”

Sentía como su fuerza cortaba la circulación de la sangre corriendo en mi brazo.

“Me…Me estás haciendo mal.”

“Ay! Pobre ella. Me sorprendés, tendrías que estar relajada, ya sabés que la única secuela de un apretón o torcedura es un leve dolor y un hematoma que se esfuman al cabo de una semana.”

“En cambio, si yo agarro el bisturí y aprieto justo por donde pasa la aorta, puedo hacer que esta habitación se pinte de rojo.”

Pasó el escalpelo por mi cuello, haciéndome sentir totalmente indefensa. Pensé que me iba a matar. Empecé a transpirar. Nunca pensé que este trabajo pudiera llegar a ser peligroso, siempre corrí del peligro. Pero ahora era diferente. No puedo decir que me gustaba lo que estaba sucediendo, pero me sentía levemente atraída por sus respuestas y sus diálogos. Que más da, si voy a morir, quiero al menos, vivir mis últimos momentos con placer y sin agonía. Por lo cual, decidí responderle y seguir hablando con él, quizá me dejase vivir. Aunque soy poco optimista acerca del resultado de este encuentro.

“Eso te gustaría, no? Verme desangrar. Ver mi piel blanca cubierta de ríos color bermellón o quizá bordó. Por qué no te fijas el color de mi sangre?”

“Porque todavía te necesito, te voy a necesitar para que hagas cosas sucias que yo no quiero hacer.”

“Cosas cómo qué?”

“No te incumben.”

“Si voy a terminar haciéndolas quiero saber de que se trata.”

“Sos bastante valiente, yo en tu lugar me callaría.”

“Pero no estás en mi lugar.”

“Gracias al diablo no lo estoy.”

.:THE FEMUR:.

“Vamos a hacer algo o nos vamos a quedar aquí toda la noche?”

“Estamos esperando a unos amigos. Ya deben estar por llegar.”

“Ah.”

“Me duele el brazo, me dejás ir? Solo pido sentarme. Si querés seguí a puntándome con el bisturí, no pienso escaparme, no al menos con desventaja.”

“Está bien. Sentate ahí.”

Me dirigí hacia uno de los tres bancos disponibles y me senté. Él me siguió y se sentó cerca de mí. Demasiado cerca.

No hablamos por unos minutos. Estaba muy ocupada viendo su cuerpo, tratando de descubrir e interpretar cada tatuaje. Tratando de recordar algún otro cuerpo tan bello como ese, pero ninguno se venía  a la memoria. Él era el más lindo que había visto desde que vivo.

“Estabas poco pálido para estar muerto, debí haberlo sabido.”

“Te gusta lo mórbido no?”

“Por algo trabajo en una morgue.”

“Y…y…algu…es decir…es que se te…/”

“Hace la maldita pregunta de una vez.”

“Alguna vez te cogiste un cadáver?”

“Te sorprendería la respuesta?”
”Sí, mucho.”

“No, nunca. Además nunca hay cuerpos lindos por acá. Siempre son o quemados que se desarman, o viejos que murieron apuñalados, jóvenes violadas hasta la muerte, o simplemente gente común, inatractiva.”

“O sea que yo vine a ser la excepción.”

“Exacto, porque no estás muerto.”

“Y porque soy atractivo.”

“Supongo.”

“Cuando me viste flirteaste conmigo, creyendo que estaba muerto.”

“Sí, pero lo hago con todos los muertos atractivos.”

“Dijiste que fui el único atractivo.”

“Lo sé.”

“Tenés unas piernas tan deseables.”

“Ahora quién está siendo morboso?”

“No estás muerta.”

“Pero soy médica forense. Estoy rodeada de muertos.”

“O sea que no tienes sexo porque estás rodeada de muertos?”

Miré para el piso. Detuve mi vista en un pequeño tubo de plástico por donde drenaba la sangre de uno de mis “pacientes”.

“No contestaste mi pregunta.”

“Quizá no tenga respuesta.”

“O quizá no me quieras decir cuál es la respuesta.”

“No tengo por qué hacerlo.”

“Sabés que sí. Soy yo el que tiene el bisturí en la mano. Y soy yo quien tiene más fuerza aquí.”

Tenía razón. Tarde o temprano me iba a hacer contestar. Por las buenas o por las malas.

“Soy virgen.”

Lo miré directo a los ojos, para experimentar a fondo sus impulsos. Tenía un hambre que saciar. Pero no se animaba. Sus ojos cambiaron de atrevidos a compasión. No necesitaba compasión. Después de todo la vida fluye y algún día se va a dar.  Espero que pronto, no ansias de espera, mas bien tengo ansias de placer, y autocomplacerme estaba empezándome a aburrir.

“Y tenés que/

“Complacerme a mí misma? Sí. Dejemos de hablar del tema porque sino voy a necesitar hacerlo.”

Abrió sus ojos al razonar mis palabras. Dedujo que yo estaba necesitada de alguien. Y él podría ser mi primero. Después de todo estaba excitada y no necesitaba que hubiese amor. A mí me gustaban las cosas morbosas.

“Y si no dejo de hablar del tema?”

“Vas a excitarme cada vez más y van a llegar tus amigos, que por cierto están tardando, justo para verme gritar un orgasmo.”

Me acerqué lentamente a él.

.:LUMBAR VERTEBRAE:.

“Tranquilo, no me pienso escapar, no me quiero escapar.”

Arrimé mis manos a sus piernas y comencé a acariciarlas. Llegué a su bulto y empecé a masajearlo. Podía sentir sus vibraciones. Y podía ver su cabeza tirada hacia atrás.

“Estas excitado.”

“Vos también.”

Intensifiqué el masajeo y pude sentir como sus miembros se iban endureciendo a medida que mis manos hacían más presión.

“Espera…no, no podemos.”

“Qué pasa? No querés que deje de ser virgen?”

“Si vienen mis amigos…”

“Pueden ver o unirse. Necesito esto. Por favor.”

“Rogame.”

“Por favor. Te necesito dentro mío. AHORA.”

“Si me lo pedís así.”

Corrí hacia la cámara refrigerante, saqué una camilla que no albergaba cuerpos. Estiré una sábana. No me dio tiempo a terminar que me agarró de los brazos, me subió, crucé mis piernas sobre su cintura y empezamos a besarnos rudamente.

“Por favor decime que te puedo dejar marcas.”

“Las marcas son mi especialidad. Sobre todo cuando están en muertos. Me podés hacer lo que quieras”

Me comenzó a chupar el cuello y a ejercer succión en él. Nunca había experimentado tanto placer sólo con un beso.

“Ahhhh…”

“Ya estás gimiendo? Espera a que tengamos sexo.”

Me desnudó rápidamente. Tenía experiencia en desabrochar corpiños. Mis dos pechos desbordaron y por un segundo se quedó mirándolos. Luego se sumergió en ellos, comenzando por tocarlos, acariciarlos, para seguir salivándolos, lamiéndolos y mordiéndolos. Me empecé asentir húmeda. Y empecé a sentir su pelvis chocando con mis partes, excitándome cada vez más.

“Estás duro.”

“Sí, quiero que me mames. Ya.”

“Pero no sé como hacerlo.”

“Te vas a enterar cuando vayas bien.”

Me agaché hasta sus pantalones. Él se sacó la remera y con miedo y energía  la vez comencé a desabrocharle el cinturón. Lamí su hebilla.

“No me tomés el pelo.”

Levanté la mirada y temí interpretar lo que había visto.

“Qué carajo es esto?”

Dios, éstos eran sus amigos?

“Lo puedo explica, no es lo que/

Apenas pronuncié la frase, uno de sus amigos, el pálido, alto, regordete y de pelo muy pero muy oscuro me agarró del pelo, me levantó y me pegó fuertemente en la mejilla. Pude sentir como mi piel se abría en dos, me había tajeado.

“GERARD, NO!”

“NO ESTAS EN POSICION DE DISCUTIR CONMIGO.”

“NO SE LE PEGA A UNA MUJER.”

“LE LLAMAS A ESTO MUJER? ES UNA MISERA PUTA!.”

Frank cerró el puño y lo levantó para pegarle a Gerard pero alguien le sujetó la mano impidiéndole que lo hiciera.

“Vinimos acá por otra cosa.”

Gerard nos miró a mí y a Frank, más bien con cara de asco.

“Ustedes dos son repugnantes.”

“Pensé que eras más profesional.” Le dijo mirándolo a Frank. Ya no entiendo de que va la conversación.

“Recoje tu ropa y vestite.”

“A mí nadie me da órdenes!” En menos de un segundo Frank me miró y negó con su cabeza. Aparentemente, lo que dije estuvo fuera de lugar.

Gerard se me acercó, me arrimó contra la pared, y me susurró al oído.

“Eso va a cambiar muy pronto dado que interferiste en nuestros planes y ahora tengo que pensar que carajo hacer con vos.”

Tocaba sus labios fríos en mi oreja. Se sentía raro. Debía de estar blanca en ese momento, al oír su voz, sus palabras, la forma en que las pronunciaba. Sonaba muy convencido de lo que decía.

“Vestite ya mismo. En frente nuestro. No quiero que te escapes. Ni lo intentes, no dudo en matar.”

.:RIBS:.

Ahora si sentía miedo. Mucho miedo, había pasado por muchas situaciones en las últimas horas. No puedo creer que por poco tuve sexo con alguien que se hizo pasar por muerto. Esto no es normal.

Comencé a buscar mis ropas. Vi de reojo que Frank se acomodó el pantalón mientras Gerard se tocaba la frente. Creo que lo había desilusionado. Lo podía entender por las expresiones en las caras de ambos.

Me vestí lo más rápidamente tratando de tapar las partes más comprometedoras de mi cuerpo blanquecino. Sentía que la vergüenza disminuía al ver que la mayoría de sus amigos, en total cuatro contando al tal Gerard, se daban vuelta desinteresados por seguir viéndome desnuda.

Ahora el único que miraba era Frank. Me miraba creo yo, con ojos de perdón y de vergüenza por él y por mí. Supongo que me había engañado. O yo a él, de todos modos nos habíamos conectado, él me sedujo y yo no pensé ni un segundo en escapar. Había sido profesional. Pero pensándolo bien, que tendría que haber hecho conmigo? Gerard me dijo que arruiné sus planes, o sea que no debería haber estado ahí. Debería haber estado en mi casa, sola y tranquila. Malditos cuerpos. Malditas horas extras.

“Qué vamos a hacer con ella?”

“NO SE, NO SE, NO SE! Por lo pronto va a ir a donde nosotros vayamos.”

“Por qué llegaron tarde?”

“DEJA DE HABLAR FRANK, ME EXASPERAS!”

“Nos vamos ya mismo de acá! De todo modos ya no sirve seguir acá si no hay nada.”

“NO HAY NADA? Y PARA QUE ME TUVIERON DOS HORAS ACA?”

“NI QUE LA HAYAS PASADO MAL, ESTABAS A PUNTO DE SER MAMADO POR LA PERR/

“Basta, basta, no sirve quedarnos acá, nos pueden descubrir!”

“Es verdad, vámonos de acá.”

El chico del afro parecía simpático, no parecía importarle que yo estuviera con ellos. Estaba relajado.

“Vamos a casa.”

Me subieron a una camioneta negra, y lo último que puedo recordar es mi cabeza chocando contra el suelo de la parte de atrás de la misma. Gerard era muy poco sutil, creo que le gustaban las cosas rudas. También recuerdo la voz de Frank preguntándome si estaba bien pero no pude modular palabras, estaba cayendo en lo que parecía un coma, pero era sólo un desmayo.

Desperté. En un cuarto con muy poca luz. Mis ojos no parecían poder acostumbrarse al cambio. Y mi mente no podía procesar donde mierda estaba. Poco a poco empecé a recordar. Me vinieron flashes a la cabeza que luego se unieron para dar a conocer la pesadilla en la que me había metido. Todo por Frank. Todo por ese cuerpo. Igual seguía pensando que si ser tocaba por él implicaba este gran problema, entonces valió la pena.

Recorrí la habitación con la mirada. Una sola ventana. Una puerta. Cerrada. Cada paso quedaba la vieja madera del piso crujía. Traté de moverme lo menos posible. No querían que sepa que había despertado. Lo que menos necesitaba era un interrogatorio y quizá algunos golpes de Gerard. Moría de sed y de hambre. Lo último que había ingerido era la merienda de la tarde anterior y mi estómago pedía a gritos algo de comida.

Tenía leves fuerzas para pararme. Estaba más débil de lo que pensaba teniendo en cuenta que hace más de 8 horas que no como, y todo la agitación de la noche anterior habían despertado miles de emociones que fundieron mi energía al máximo. Pero tenía que pensar en cómo salir de ahí. Dudo que me tuviesen viva por mucho tiempo. No desconfío de los primeros cuatro, pero Los ojos de Gerard me dicen que es capaz de cualquier cosa.

Dado que la puerta estaba cerrada, la última esperanza consistía de una pequeña ventana bloqueada con listones de madera clavados. Me levanté de a cama por segunda vez, esta vez para tratar de escapar. Los listones estaban inteligentemente clavados, así que me costó unos diez minutos sacar el primero. Usé mis uñas y dedos, que al intentar sacar los clavos se habían cortado y astillado. Una de las astillas de la madera se insertó en la uña de mi dedo índice. Miré como corrían las gotas de sangre y traté de morder y tragar el dolor que eso significaba. Una lágrima corrió, de dolor y desesperación, pero no había tiempo para hacer en la realidad de lo que estaba pasando, no era hora de pensar o quejarse, sólo de salir de ahí.

CARPALS

Intenté varias veces más. Me llevó un largo tiempo dado que no quise hacer nada de ruido. Pero tampoco podía tardar mucho, algún día vendrían a ver si estoy viva para matarme supongo. Ironía si las hay.

Pude sacar los listones principales, y sorpresivamente cabía por la pequeña ventana. Antes de salir miré hacia los lados a ver si había alguien haciendo guardia o campana pero no fue el caso.

No eran inteligentes o experimentados al menos. Me dejaron en una habitación con una ventana vulnerable, sin atar y con la energía suficiente para escapar. Quizá si hubiera tenido sexo con Frank, él me hubiera gastado y no podría haber escapado.

Enganché mi sweater con parte de un listón y tuve que sacármelo, pero ninguna otra ropa complicó mi salida. Tampoco es que tuvieran tantas ropas, estaba sólo en short de jean y camiseta blanca. Pasé mis piernas por la ventana, y media agachada corrí lo más rápido posible, mirando hacia atrás y rogando que nadie saliera de aquella casa.

Pude tener un mejor panorama de lejos. Estaba en un campo. Las distancias eran cortas y aún así me costó correr hacia el granero. Ahora podía ver la casa de la cuál me había escapado. Era un lujo, un palacio colonial. Sigo sin entender en qué me metí.

Al llegar al granero procuré esconderme en un lugar seguro pero que a la vez de fácil escapatoria por si me encontraban. Apenas me senté escuché gritos.

“PERO DONDE MIERRRRDA SE METIÓ? IMBECILES BUSQUENLA!”

“QUIEN FUE EL IDIOTA QUE LA ENCERRÓ TAN MAL?”

Dios. Vienen por mí. Mi corazón empezó a latir más rápido que no daba abasto para abastecer sangre al cuerpo. No podía recuperar el oxígeno. Me costaba respirar sabiendo que están a mi acecho.

“BUSQUEN POR ALLA! VOS QUEDATE ACA, YO VOY AL GRANERO”

La voz de Gerard me causaba escalofríos. Venía para acá. Justo él!??! Porqué ningún otro? Me va a matar, me va a matar, me va a matar!!!

“PUTITA PREPARATE, ESTOY YENDO POR VOS.”

Decidí prepararme. Agarré un fierro usado para marcar a los animales. Espié por las ranuras de la madera. Estaba cerca. Demasiado cerca. Cuando llegase a la puerta tendría que empujarlo y salir corriendo en dirección contraria, procurando no cruzarme con ningún otro. Era poco probable que saliera de ésta.

Se acercó. Lo escuchaba pisar el pasto seco. Apenas se asomó por la puerta le dí un empujón con todas mis fuerzas y corrí en dirección hacia la nada porque no sabía adónde estaba yendo. El empujón no bastó para que se cayese así que salió corriendo a buscarme gritando:

“ACA ESTÁ, CORRAN PARA ACÁ, YA LA TENEMOS!”

Se acercaba. No tenía idea que una persona de su tamaño y peso, fumador o al menos eso decía el olor que expelía cuando estaba cerca mío, pudiese correr cual deportista.

Antes que pudiese pensar qué hacer se tiró atrás mí y me agarró el tobillo. Caí y me golpeé el mentón con la tierra. El dolor no impidió que alzase el fierro y con fuerza le pegué en la cabeza. Chilló del dolor. Me levanté y seguí corriendo.

“PUTA DE MIERDA ME LAS VAS A PAGAR Y COMO!!!”

Seguí corriendo pero algo me hizo caer. Sentí dos brazos que me agravan con fuerza. No pude luchar. Me habían atrapado. Alce la cabeza esperando verlo a Gerard pero lo ví a Frank. No me salió otra cosa que decirle lo que sentía acerca de él.

“TRAIDOR DE MIERDA.”

“Yo nunca dije que te iba a ayudar a escapar.”

.:CLAVICLE:.

Lo miré con mis peores ojos. No podía pensar cómo tan persona tan anatómicamente perfecta podía ser tan horrenda. Aún así cuando me tocaba me hacía sentir piel de gallina. Había algo en él que me encantaba como a una serpiente.

Y sí. Algún día me iba a tocar tenerlos frente a frente. Volví al mismo lugar. Volví a la misma casa. Sólo que no estaba en la misma habitación. Esto parecía más bien un living o sala de reunión.

“LA CONCHA DE TU MADRE!!! MIRA LO QUE ME HICISTE!!!”

Le había dado un buen golpe. Un muy buen golpe. De esos que duelen por una semana mínimo. Y le va a quedar marca, por lo menos se va a acordar de mí para siempre.

Además yo también estoy toda sanguinulienta, raspada, astillada y cortada y no me quejo.

“DESDE AHORA EN MAS NO VAS A TENER LA POSIBILIDAD DE ESCAPARTE. YA TE DIJE NO DUDES EN LO QUE SOY CAPAZ DE HACER. A PARTIR DE AHORA HACES LO QUE SE TE DICE Y PUNTO AL CONCHA DE TU MADRE!”

“QUERES REBELDIA? VAS A TENER REBELDIA. DESPUES DE TODO LO QUE TE HAGA NO TE VAN A QUEDAR GANAS DE ESCAPARTE!!!”

Este tipo me asustaba. El frunce de sus cejas me asustaba. La forma en que decía las cosas, y con las ganas y la seriedad con las que las decía. No quiero estar más acá. Quiero retroceder, volver en el tiempo, o morir ahora mismo antes que ser esclava de este maldito. Ya lo odio. Con toda mi alma. Es un ser completamente despreciable.

Y Frank también. Sobre todo por lo que me hizo. Y por lo que me dijo. Los odio.

Decidí hablar. Si iba a morir quería antes decir varias cosas que tenía pendientes.

“Nada pue/

Frank me interrumpió.

“Yo que vos me callaría. Ya causaste demasiados problemas.”

“Anda a conseguirte una puta y no me jodas.”

“No seas desubicada.” Por fin le conocí la voz al de rulos.

Lo miré a Frank una vez más.

“Seguro que te quedaste con las ganas de violarme. Andá, corré a pagarle a alguien.”

“Y si no te callás vas a ser vos y no vas a recibir la paga del trabajito.” Gerard se volvía más asqueroso con cada palabra que salía de su boca.

“Quiero irme de acá.”

“Como si eso fuera posible.”

Miré hacia abajo. Sabía que no era posible. Pero no sabía el motivo. Por qué estaban ellos en mi lugar de trabajo? Por qué me raptaron?

“Además no hay nadie que te quiera, así que da lo mismo.”

“MENTIRA!!! LOS ODIO, SON UNA MIERDA!”

“Sólo te estoy diciendo la verdad amor.”

“CALLATE! NO TE QUIERO ESCUCHAR MA/

“BUENO, ANDA ACOSTUMBRANDOTE A MI VOZ PORQUE ME VAS A ESCUCHAR SEGUIDO.”

Empecé a llorar. No quería estar ahí. No quería vivir, y menos al lado de estos seres inmundos. Mientras lloraba el chico de anteojos perdió interés en la escena y se fue para algún lado de la casa que no conozco. Sollocé durante unos minutos. Sentía que sus miradas quemaban. Al cabo de unos minutos me tranquilicé un poco.

“Que tierno pero no me conmueve.”

“No…no era para con..mover. Qué…qué piensan hacer conmigo?”

“Por ahora encerrarte. Frank llevala.”

“Por qué yo?”

“Así perdés interés en ella al verla miserable.”

Frank le hizo fuck you, me agarró de las manos. Me dolió muchísimo cuando puso las suyas sobre mis muñecas, con la piel cuarteada porque las sogas me quemaban al moverme. Debía de tener todo rojo, no sé, no me podía ver, tenía las manos atadas en mi espalda. No existía más miserable que esto.

Pataleé, le hice casi imposible subirme por as escaleras, lo golpeé con todas mis fuerzas, que no eran muchas. Era bajo pero fuerte, muy fuerte, inimaginable.
”QUEDATE QUIETA!!!”

Nada parecía resultar. Me estaba haciendo mal. Sentía que se me iba a romper algún hueso del cuerpo forcejeando así. Pero no dejé de luchar hasta llegar a la habitación.

“METETE AHÍ…METETE AHÍ TE DIJE!!!”

Me empujó y caí al piso. No tuve fuerzas para levantarme.

“ES MEJOR ASI.”

.:SCAPULA:.

Me miró con más lástima que compasión y cerró la puerta con candado. Empecé a gritar con lo que me quedaba de voz. Mis alaridos se quebraban y mi voz se puso ronca. Tenía las manos atadas. En vano empecé a chocar mi cuerpo contra la puerta de acero. En un rato se iban a empezar a ver los hematomas provenientes de los golpes que me estaba dando contra la puerta. Mis gritos se mezclaron con los llantos hasta que me desvanecí. Pegué mi espalda contra la puerta y empecé a llorar cada vez más desesperadamente. No tardé mucho en cansarme de llorar. Cada vez que tragaba sentía en la garganta un dolor similar al de un rastrillo filoso bajando por mis cuerdas vocales, el dolor se hacía insoportable. Mis brazos estaban cansados e hinchados y mis muñecas sangraban producto del roce con las cuerdas que me tenían presa. Me dejé caer hacia un costado y mis ojos hicieron un último esfuerzo para ver dos sombras por el hueco que separaba la puerta. Esas dos sombras se movieron y se fueron. Esas dos sombras eran los pies de Frank que se había quedado para verme sufrir.

“MATENME!!! MATENME Y ACABEN CON LA HISTORIA!!!” Hice fuerza con las entrañas para sacar lo poco de ruido que me quedaba. Y realmente creía lo que decía. Mejor MUERTA que mal acompañada.

En cuestión de muy poco tiempo perdí la noción del tiempo.

No podía ver si había sol, luna o nubes. Ya no. Ya ni ventana había. No tenía reloj y no había nadie a quien preguntarle. Había dormido dos veces desde que me encerraron y se me había hecho imposible seguirle los rastros al tiempo. No era que importase demasiado, de todas maneras no creía poder salir de ahí, así que ya no interesaba si había sol, luna o nubes.

El de rulos había venido dos veces. En la primera me hice la dormida y pude ver de refilón que dejaba agua al costado de donde yacía. La segunda vez vino mientras estaba sentada pensando en todo lo que dije hace segundos. Me miró, no dijo una palabra, y como vino se fue. Supongo que quería chequear mi estado. Lástima que seguía viva, sino hubiese sido noticia.

Cerré los ojos. Había dormido y sin embargo ardían. Los moretones habían salido a la luz, y creaban sombras espeluznantes en mi piel.

Sentí el ruido chillón de la puerta de acero siendo abierta. Ojalá hubiera sido el de rulos.

O el de anteojos. Ojalá.

Pero para qué tener suerte ahora si no la tuve antes? Necesitaba mucha suerte para salvarme de ésta, y no suelo ser muy optimista con estas cosas. No suelo ser optimista con la suerte, quizá por eso no me visite seguido.

“HOLA, HOLA, HOLA!!! PERO QUE TENEMOS ACA!?!??”

Su voz era como ópera de sierras eléctricas en mis oídos.

“POR LO VISTO UNA DESHIDRATADA! Me extraña que siendo médica no sepas cuanto afecta a un cuerpo no recibir agua en un período de tiempo considerable.”

“Mmmm…por lo visto tampoco querés hablar.”

“Pero el agua la vas a tener que tomar, te guste o no. No te queremos muertita, cierto?”

Se me acercó cada vez más con una mano a punto de acariciar o pegar mi mejilla- quien lo sabe?- y con la otra sosteniendo el vaso de agua.

Me sorprendió agarrándome por la nuca y obligándome a tomar el agua que me habían traído. Cerré los labios con toda mi fuerza- después de todo no sabía si el agua contenía algún tipo de droga- pero los cortes producidos por su fuerza bruta me obligaron a ceder y alojar en mi boca un trago de agua.

“ESO…MUY BIEN…VEZ QUE NO ERA TAN DIFÍCIL?”

Apenas terminó de pronunciar, escupí todo al agua, echándole encima gran parte de saliva acumulada. Pude ver en sus ojos la ira personificada, pero sin embargo mantuvo la postura. Indicio de que algo andaba no muy bien.

“FRAAAAAAANK!!!”

“Qué? Qué pasa?” Asomó su cuerpo.

“DESDE AHORA EN MAS TE ENCARGHAS 24/7 (24 horas los 7 días de la semana) DE ELLA!!! NO QUIERO MAS KILOMBOS! LA QUIERO VIVA Y CASTIGADA POR LOS ESCUPITAJOS QUE ME DIO!!!”

“Pero yo est/”

“YA DIJE!!! YA!!! Y NO ME REFIERO A QUE CHEQUEES COMO ESTÁ, VAS A VIVIR CON ELLA DIRECTAMENTE, DESDE AHORA EN MAS HACE DE CUENTA QUE ES TU MASCOTA, ES TUYA, PODES HACER CON ELLA LO QUE QUIERAS, IINCLUSO JODERTELA”

Dios. Me puedo matar?

Me pueden matar si lo pido?

“PERO..PERO…”

“PERO…PERO…NADA EHHH! ESTOY CANSADO DE TODO ESTO! Y LA CULPA ES TUYA! SIN ESTA ESTUPIDA EN EL MEDIO YA HABRIAMOS TERMINADO DE UNA VEZ!!!”

“NO ES MI/”

“NI LO DIGAS! AHORRATE LA VERGÜENZA! HACES LO QUE DIGO Y PUNTO!!!”

“ESTAS LOCO.”

“QUE QUERES QUE HAGA? A VER, DECIME!!! QUE RARO VOS!!! SEÑOR GENIO, NO ENTENDES? NO PODEMOS MATARLA AHORA, SOSPECHARIAN. ADEMAS TENIAS GANAS, SACATELAS.”

El diálogo me provocó náuseas. Los reflujos de ácidos gástricos subían y bajaban dejándome un sabor en la boca repugnante. No podía creer lo que escuchaba. Me hubieran matado? Quiénes son? Por qué me conservan? Por qué soy tan importante para ellos?

Me dolía el estómago. Hace mucho que había ingerido mi última comida, y me había negado a tomar el agua que me habían traído.

.:RADIUS:.

La garganta parecía tener vida propia. Me acordé de los golpes en las rodillas de mi infancia, porque mi garganta estaba tan adolorida que latía como uno de ellos. Podía estar casi segura de que no tenía voz, pero para comprobarlo tendría que hablar, y no iba a salir ni una palabra de mi boca.

Mis brazos pesaban cien kilos. Era punzante el dolor de solo pensar en moverlos. Ni siquiera sé si algunos de mis huesos estaban rotos. Pero no tenían buen aspecto, sobre todo por la hinchazón y los tonos rojizos y azulados de mi piel.

Mi cara estaba tajeada, mi mentón morado y lleno de tierra y mis manos y dedos infectados, mitad sangre, un cuarto de tierra, y un cuarto de restos de madera.

Cuando dí por terminado el recorrido visual por mi cuerpo me puse a llorar. Bajo. Sollozar más bien. Estaba irreconocible. En mis mejores días competía con mis compañeros de medicina para ver quién tenía mejor pulso, quién podía llegar a ser mejor cirujano. Siempre ganaba. Ahora mis manos temblaban como papel al viento, mis dedos habían perdido sensibilidad y fuerza. Las lágrimas bajaban por mis mejillas haciéndose camino por la mugre hacia mi mentón. Pude sentir un leve ardor, que comparado con los dolores que tenía en el cuerpo, no representaba grandes amenazas.

Pude ver a Frank moviendo algunas cosas. Supongo que cosas personales. No quise ver. No quise intimidar, ni meterme en asuntos que no me correspondían. Ya tenía bastantes líos. Prefiero no ser más testigo de acciones ajenas.

“QUEDATE TRANQUILA. TE VOY A CUIDAR.”

Su voz tuvo un tono compasivo, pacífico, y serio. Preferí no contestarle. No creo que alguna vez quiera contestarle.

“Te compré algunas cosas. Espero que sirvan. No sé mucho de esto.”

Me alcanzó un blister con pastillas blancas encapsuladas, retenidas por una suave capa de metal. No pude identificar la droga.

“Ahí tenés agua.”

Me quedé inmóvil. No iba a confiar en su agua o en sus pastillas blancas. Ya probé lo que es tener demasiada confianza con él.

“No confiás en mí? Está bien, no tenés porqué hacerlo. Tomá, acá está la caja del medicamento.”

Ibuprofeno. Justo lo que necesitaba. Espero poder tomarlo con esa agua. Lo necesito.

“Mirá. Voy a tomar yo primero, para que veas que no tiene nada.”

Apoyó sus labios rosados en el vaso y sin dudarlo tomó un sorbo. Después de unos segundos permanecía vivo y coleando.

“Ves? Es sólo agua. Ahora tomá el remedio, te va a hacer bien.”

Hice lo que me dijo rápidamente. Cuanto antes tomase esa pastilla, más rápido se iban a aliviar mis dolores.

“Te tendrías que dar un baño para luego curar las heridas.”

Lo miré con mi peor cara. Qué se venía a hacer el bueno conmigo cuando la gran mayoría de las heridas que tenía en el cuerpo las había causado él? Me está tomando el pelo? Quizá todo esto sea un engaño.

“Mirá, ya sé que no me querés ni ver, y mucho menos hablar, pero primero hay prioridades, tenés que curarte. Son órdenes de Gerard.”

Y me dieron súbitas ganas de preguntarle: Y QUIEN CARAJO ES GERARD!!???!! Y A MI QUE MIERDA ME IMPORTA LO QUE QUIERA GERARD??!??!?!

GERARD ME LA PUEDE/

“No vas a hablar?”

“Me sorprende que pretendas que te conteste después de todo lo que hiciste. Sos bastante cara dura para ser tan bajo.”

“Voy a ignorar el comentario. Y si, pretendo que me contestes.”

“No me quiero bañar, quiero irme de acá.”

“Imposible.”

“Entonces para qué me voy a bañar? No es que vaya a salir al público. No necesito estar presentable.”

“Necesitás seguir viva.”

“Lo dudo. Ustedes necesitan que yo siga viva por una extraña razón. Pero la verdad es que preferiría estar muerta.”

“Lo decís como si no tuvieras nada que perder.”

“No tengo nada que perder.”

“Te vas a bañar o voy a tener que llamar a Gerard?”

“Llamá a quien tengas que llamar: No me asustás.”

“No quiero asustarte. Quiero que te bañes por tu cuenta y no me obligues a hacerlo yo mismo.”

“Eso te gustaría.”

“La verdad no.”

“Mejor así.”

“Terca.”

Abrió la puerta. Sin reaccionar, impulsivamente mejor dicho, me abalancé sobre él, olvidando que era por lejos mucho más fuerte que yo.

.:FRONTAL:.

“Voy a hacer de cuenta que me querías tocar el culo y no que te querías escapar.”

Me soltó y me depositó suavemente pero con una cuota de seriedad en el mismo lugar en el que me había encontrado cuando entró.

Oí discutir a Frank con quién pienso era Gerard. No duró mucho. Las voces se callaron rápidamente y antes que pudiera oír algo más, Frank entró atropellándose con el vaso, me alzó y me acarreó hasta otra habitación. No tardé mucho en darme cuenta que estaba en el baño y que Frank se había metido en una bañadera seca por el momento.

“Yo te lo dije.”

No pude entender porque lo dijo hasta que me tocaron pesadas gotas de agua helada. Frank había sido rápido y me había dejado parada en el medio de la bañadera, mojándome como una desgraciada, con agua helada que parecía traída directamente de la montaña por lo fría que estaba. Odié estar viva.

“Tomá, ahí tenés el jabón.”

Me lo tiró y mis reflejos, aturdidos por la situación, no llegaron a agarrarlo.

“No hay shampoo?”

Su mirada lo dijo todo: AGRADECE QUE TENES JABON.

(Comentario de autoraà Y mi mente dijo: Enjaboname todita =D…)

Escuché como cerró la puerta con llave. Al cabo de unos minutos terminé. No quise tardar mucho, mi cuerpo perdía calor, titiritaba mientras limpiaba mis heridas con el jabón. Algunas eran muy profundas, tardarían semanas en sanar. Pero creo tener tiempo para que sanen las heridas. No tengo esperanzas de salir de acá por mucho tiempo.

”TERMINE!!!”

Frank abrió la puerta.

“No tengo tolla.”

“Tom/ Qué hacés hecha un bollo?”

“Me tuve que desnudar para bañarme y no tengo toalla para taparme. Y no hay cortina.”

“Ya te ví desnuda.”

“Eso no quiere decir que ande desnuda paseándome por ahí porque me viste desnuda una vez.”

“Tomá la toalla.”

“Date vuelta.”

Me miró con cara de poca paciencia pero accedió a mi petición. Me envolví en la toalla tratando de que mi piel dejara de parecer de gallina.

“Y…Ya…estttt…tá.”

“Qué te pasa que hablás así?”

“Me pasa que me bañé con agua congelada eso pasa!!”

“Si no hubieras peleado de entrada te hubieras bañado con agua caliente y shampoo.”

“Sí, claro.”

“Como quieras. Pensá lo que quieras.”

“Tengo sueño.”

“Después de verlo a Gerard vas a poder dormir todo lo que quieras”

Que no me nombre a ese tipo de nuevo porque lo mato.

“Y por qué lo tengo que ver?”

“Órdenes son órdenes.”

“Órdenes son órdenes.” Dije imitando su voz.

Cuando estuve cambiada, amagué a subirme a la cama para dormir aunque sea unos minutos, pero sus brazos me jalaron firmemente a otra habitación. Ésta era decididamente más oscura. Llena de muebles de maderas viejas y tonalizadas. Y lleno de rincones en donde se podría guardar un cuerpo sin que nadie se enterara.

“Así que no te querías bañar.”

“No.”

“Pero lo hiciste.”

“Me obligaron.”

Sólo estábamos en la habitación Frank, él y yo. Ambos cruzados de brazos, imponiendo una personalidad defensiva.

“Por qué no te querías bañar?”

“La verdad? O simulo algún cuento estúpido?”

“La verdad por favor.”

“Pienso que me quieren cuidar y proteger –luego de haberme casi matado- por alguna extraña razón. Me necesitan y no sé porqué. Pero yo no los necesito, y si quiero me puedo suicidar con el cuchillo con el que estás untando manteca a esas tostadas.”

A Gerard se le abrieron los ojos. Dejó inmediatamente el cuchillo y la tostada en la bandeja- que además contenía jugo- y se acercó a mí.

“Tenés razón. Te necesitamos viva. Muy bien, al menos sos inteligente.”